Un entorno
privilegiado
Para los amantes de la naturaleza y la tranquilidad, también hay un hueco en las playas de Conil para ellos, su nombre, playa Castilnovo. Recibe su nombre por la pintoresca torre almenara que la preside silenciosa y que data del siglo VII y tenía una doble misión: como atalaya para avistar atunes y de vigía ante posibles ataques.
La playa abarca desde el río salado hasta la torre de la cual recibe su nombre. Su extensión es de 2.600 metros por 180 metros de ancho. Un buen recorrido para caminar o correr. El adjetivo que mejor describe esta playa es natural.




